
Al salir del partido, sobre las 10:00, “la rasca” de la fría noche de Zaragoza ya se había apoderado del lugar. Hubo algún comentario jocoso sobre que el partido nos había dejado helados -típico chiste fácil- pero lo cierto es que la temperatura había bajado enormemente.
Después de agotar la vía de abrigarnos decidimos que como mejor se calienta el cuerpo era con combustible de alta calidad, así que fuimos a un bar cercano a que nuestro amigo malagueño recordara el sabor de nuestra famosa cerveza autóctona.
Al llegar al bar me sentí como Manel Comas Astérix en el tebeo del mismo nombre. No lo digo por lo rubio de mi cabello -soy más moreno que Rony Turiaf, de cabello digo- ni por el moustache frondoso -tengo la costumbre de afeitarme en mis citas a ciegas, por eso de no pinchar-, ni siquiera por sentir la fuerza extraordinaria de la poción mágica -opción desechada por mi negativa a los alucinógenos-, el motivo era bien distinto y no era otro que estar en mi propia “galia” rodeado en un metro cuadrado por unos 50 seguidores exaltados del deporte rey en España, la siesta, el fútbol. La situación se volvió más peligrosa cuando al Real Zaragoza le señalaron un penalti en contra. Para asegurar mi ya de por sí poca integridad evité decir que los azulejos de la casa de la playa los compré en Vila-Real... Estoy seguro que los galos no lo pasaron tan mal al estar sitiados por el imperio romano.
Al finalizar el partido los futboleros desalojaron el bar a la velocidad de la luz y nosotros cuatro, - más el pequeño baloncestista que estaba a lo suyo- reanudamos nuestra extraña conversación -tan extraña que algunos confundían yugoslavos con soviéticos- citando blogs actuales de referencia, otros marchitos en el cementerio del olvido y alguno de nueva andadura o de línea continuista, ya que los amigos Albericious y Rodman aseguraron a los presentes -tras suplicarles y casi ponernos de rodillas, eso sí- que tenían ganas de embarcarse en un nuevo proyecto. Si no me creen pregunten a los testigos. Lo cierto es que dos blogs de la calidad de "Balonzesto" y "El CAI a la ACB", dejaron un gran vacío en la blogesfera. Así que la vuelta de estos dos “locos” sería una gran noticia para todos.
Pero esta conversación duró lo que tardó el camarero en sacar las escobas e invitarnos muy amablemente a abandonar el lugar, es decir, a que se fuera el último cliente futbolero. En ese momento Paco -e hijo- nos dejaron con la firme convicción de asistir al próximo Encuentro Bloggero Maño y aguantar el ritmo de los dos cracks del evento, Jorge y Sergio.
Ellos dos y un servidor nos aventuramos a encontrar un tugurio que nos diera algo de cenar, aunque fuera poco, solo lo justo para saciar el estómago de 3 hambrientos desfallecidos. Quizás nuestra empresa les parezca fácil ya que en Zaragoza hay más bocaterías que en toda Noruega, pero si les digo que eran cerca las 12 comprenderán la dificultad de la que les hablo.
La noche había bajado aun más la temperatura así que arribamos en el bar más cercano que encontramos. Al entrar vimos sillas apiladas en hileras, una bayeta mojada encima de la barra y el cubo de la fregona con parte del lugar ya fregado.
- ¿Qué querían? Nos preguntó una amable camarera.
- Ehhh… (Nos miramos entre nosotros con temor a recibir una patada en el culo que nos echara del lugar). ¿Estáis cerrando? Dijo temerosamente el amigo Sraly.
- Sí, pero si quieren algo rápido…
Nos continuamos mirando ya que lo nuestro no iba para rápido. Más bien todo lo contrario.
- Queríamos cenar, prosiguió el osado malagueño. (Había que agotar todas las opciones).
- No hay problema, siéntense, ahora les llevo la carta.
Lo siguiente fue una mezcla de respiro de alivio al solventar la situación y una sensación de incredulidad.
Nos sentamos en una mesa por la mitad del bar y nos pusimos cómodos, muy cómodos, tanto que enseguida rastreamos la nacionalidad del personal del servicio. Después de varias reflexiones llegamos al consenso que podía provenir de Lituania y por lo tanto conocer a Sabonis.
Así que cuando nos trajeron la carta la pregunta era obligada: "¿Eres de Lituania, verdad?". "No, soy de Rumanía", contestó. "Oye, ¿y qué tal Muresan?"…. Nunca un silencio fue tan incómodo. Ahora entiendo el oficio de camarero. El hecho es que no volvimos a ver a ese en concreto hasta que salimos por la puerta.
Dos hamburguesas y un bocadillo fue la cena que quedará en la historia de este primer encuentro. Por supuesto que servidor fue el del bocadillo, no quería que mi colesterol sufriera un tsunami , eso sí, el buen filete de bacon y el pan untado en aceite y tomate no me lo quitó nadie.
Después de media hora larga y pausada de cena -por eso de que no es bueno comer deprisa- pagamos y nos fuimos. Menos mal que nos atendían para algo rápido me seguía preguntando para mí mismo.
La última parada de la noche iba a ser en una cervecería de esas que tienen más importación que los San Antonio Spurs. Allí continuamos hablando de ese espíritu común que nos unía, del sentido de comunidad del que les hablé la otra vez y de otras muchas cosas que la cerveza se empeñó en unir. Incluso uno de los presentes confesó su proyecto de escribir un libro titulado …. mejor no lo desvelaré. Esperen atentos en sus librerías en la sección de literatura erótica.
Sobre las 2:30 decidimos que era el momento de dar por concluido el partido no sin antes prometernos entre nosotros que este I encuentro bloggero maño tendría continuidad en futuras fechas. La experiencia del que hicimos el pasado 18 de abril fue francamente positiva, conociendo a todos esos cracks que leo y por lo que tiene sentido pasarse largas horas en el blog, con los que he podido aglutinar en todo este tiempo -y por supuesto esa noche- un buen ramillete de conocimientos, no solo baloncestísticos, sino sobre todo humanos y porque con ellos, con las amistades, es la única forma con la que se puede recuperar el tiempo perdido.
PD: Quizás deberíamos de ir hablando del II Encuentro Nacional de Basket Bloggers en Madrid para ir pensando fechas con tiempo, establecer el programa, dividirnos tareas…
Texto: Sobre la Bocina
Foto: Sobre la Bocina
