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lunes, 20 de junio de 2011

Trabajo físico de pies de Assignia Manresa


Ya conocéis todos mi pasión por la preparación física, esa parte del entrenamiento en la cual tratamos de poner en forma física al deportista, aprovechando sus aptitudes naturales y desarrollando sus cualidades físicas por medio de ejercicios sistemáticos y graduales que posibiliten la adaptación del cuerpo a un trabajo específico y buscando como objetivo su rendimiento máximo posible.

Navegando en la red he llegado a este video del primer equipo del Assignia Manresa. Un trabajo de coordinación óculo-pédica (específico de pies) que alternan con agilidad/habilidad y movimiento de extremidades inferiores a la vez que introducen segmento superior de brazos (coordinación oculo-manual) manteniendo el balón fijo, desplazándolo en diversos planos o trabajando el bote a la par.

Además podemos ver como potencian la propiocepción con medias esferas de fitball y colchonetas individuales de pie para que el tobillo, la rodilla y sus ligamentos busquen la estabilidad en el desequilibrio producido.


Unos ejercicios simples que se pueden desarrollar en una mini sesión a la semana de 20 minutos, con material asequible a precio bajo y que todos deberíamos introducir en nuestros plannings porque producen grandes beneficios para el deportista.

martes, 11 de enero de 2011

Preparación Física. Una planificación en Navidades


Durante el parón navideño, los preparadores físicos aprovechamos esta época del año para planificar una especie de pre-temporada para que nuestros equipos de competición no pierdan el estado de forma tras los excesos alimenticios y el sedentarismo de estas fechas.

Como es lógico uno de los principios que nos tenemos que plantear desde el cuerpo técnico es no saturar de mucha carga ni física ni psicológica a los jugadores, ya que aunque es necesario mantener una alta prestación, son fechas fuera de calendario y en las que cuesta más entrenar. Esto adquiere todavía mayor relevancia con chavales/as en edad de aprendizaje. (Cadete-Júnior).

La respuesta fisiológica que buscamos es aumentar la carga de entrenamiento (carga=volumen x intensidad). Para que se produzca a continuación una fase de disminución del rendimiento, seguida de una fase de recuperación que, en el caso de que el trabajo sea positivo, debe producir una mejora en el rendimiento. Ese proceso se conoce como supercompensación.

Lo podemos ver aquí gráficamente.


Si nos adentramos más en las características de una buena planificación física deberemos considerar diferentes apartados, las líneas maestras a respetar ya a principio de temporada. Son:

1. Los objetivos del club.
2. Las aspiraciones del equipo.
3. La composición de la plantilla.
4. Las características individuales de los jugadores. Nivel y formación.
5. El sistema de competición y el calendario.

La planificación que hoy os acerco es de la temporada 2008-2009 y tenía las siguientes características:

Los objetivos del club eran el máximo desarrollo individual (físico, técnico, psicológico y táctico) de cada jugador para la formación y su posible incorporación al primer equipo. Es decir, un objetivo formativo y no de rendimiento.

Las aspiraciones del equipo eran entrar en las semifinales del Campeonato de Aragón Júnior y una vez clasificado mostrar un nivel alto de competitividad en dicho torneo. Era una aspiración y no un objetivo primordial.

La composición de la plantilla era la que subía del júnior de primer año además de dos jugadores buenos técnicamente que terminaban su ciclo Cadete. Había un exceso de jugadores en las posiciones exteriores debido a la falta de altura.

Las características individuales de los jugadores comprendían un desarrollo alto en los fundamentos del juego, con una formación en el club que variaba desde Benjamín a Infantil. El nivel de la plantilla era medio-alta si se comparaba con el resto de los equipos en años posteriores.

Y el calendario específico que nos interesa, en las fechas de Navidad, tenía 4 semanas sin competición. Desde la jornada del 21 de Diciembre hasta la del 18 de Enero.

De esta forma propuse la planificación de un mesociclo compuesto por cuatro microciclos (se llama así a cada semana en el argot deportivo). El objetivo final, como dije antes, es que el estado de forma sea máximo al llegar la competición del 18 de Enero.


La programación se basó en dos sesiones semanales de hora y media que con el nuevo año pasaron a ser tres. A los jugadores que se encontraban fuera de la ciudad en esas fechas se les dio un planning personal para que lo realizaran individualmente.

La idea es que en la primera semana el volumen sea alto y baja la intensidad, con el fin de adecuar al metabolismo a soportar mayores exigencias de entrenamientos y partidos.

La progresión del entrenamiento fue aumentando de intensidad en las siguientes sesiones conforme nos acercamos al regreso de la competición. Es importante reseñar como el componente físico irá perdiendo importancia para perfeccionar la parte táctica y técnica esencial en la formación de jugadores.

PRIMER MICROCICLO


SEGUNDO MICROCICLO



TERCER MICROCICLO


CUARTO MICROCICLO

Tras la finalización de este mesociclo dará comienzo otro mucho más técnico-táctico durante el resto de la temporada. Que irá variando semanalmente en función de la entidad del rival al que nos enfrentemos.


Sin embargo, el estado de forma siempre sufrirá las mismas alteraciones en su respuesta fisiológica (homeostasis). Durante las 3 sesiones semanales haremos un entrenamiento físico de recuperación los lunes, otro mucho más exhaustivo los miércoles para acabar el viernes con alguna serie explosividad y gran recuperación. Para así llegar en una forma óptima a las competiciones.



Texto: Sobre la Bocina
Fotos: Sobre la Bocina

sábado, 11 de diciembre de 2010

Preparación física | Introducción al rendimiento deportivo


Hoy quiero iniciar una sección sobre preparación física en la que abordaré temas relacionados con el alto nivel (cadete/júnior – profesionales), desde el punto de vista del entrenamiento deportivo y la mejora de los factores de rendimiento asociados al baloncesto.

Unas ideas que pueden ayudar a los coachs con inquietudes, a aquellos que se esfuerzan por enseñar y también por aprender. Un bucle sin fin en el que nos hayamos todos los entrenadores y preparadores, un proceso constante de enseñanza-aprendizaje como suelo decir.

A todos vosotros me dirijo. Incluso a los seguidores del deporte de la canasta, que sin conocimientos –a priori- tan amplios como los anteriores, queráis ampliar vuestro bagaje técnico, porque ante todo, con rigurosidad y exactitud pretendo hacéroslo llegar.
Y a partir de estas premisas intentaré que sea entendible incluso para los más profanos.

De esta forma podréis poner en práctica aquello que os interese y comprobar si realmente conseguís resultados o no, ya que al final lo que manda es la evolución y nadie tiene más razón que quién hace progresar. ¿Verdad?

Dicho esto, comencemos.


Capítulo I. Introducción al rendimiento deportivo


Las capacidades físicas en el baloncesto de élite son cada vez más importantes. Si comparamos un jugador de baloncesto de ahora con otro de hace 20 años observaremos grandes diferencias en su cuerpo, en el morfotipo. Podríamos hablar de muchos factores que se han mejorado y todos ellos con un elemento en común; la preparación física.

El concepto de entrenamiento físico deportivo lleva desarrollándose como tal desde mediados del S.XX. La extinta URSS y la Alemania nazi fueron las pioneras en probar modelos de entrenamiento deportivo entre sus atletas y/o prisioneros de guerra, para posteriormente adiestrar a sus ejércitos con los resultados de las investigaciones efectuadas. También aprovecharon los resultados de estas pruebas para conseguir grandes resultados en los JJOO.

Pero el proceso no siempre era humanitario. Los test realizados muchas veces sobrepasan los límites tolerables. En uno de ellos extraían un trozo de piel profunda, cortándola de su capa cutáena para examinar al microscópio el tipo de fibras que tenía. Así obligaban al deportista a especializarse en la disciplina en la que más posibilidades de éxito tendría.

Con el paso del tiempo se fueron desarrollando multitud de investigaciones con objetivos ajenos al carácter patriótico. Y con ellos los métodos de entrenamiento que conocemos hoy en día.

Hoy en día podemos encontrar miles de investigaciones sobre preparación física.
¿Quién no ha leído o escuchado como entrenar la velocidad, la resistencia, la flexibilidad, la fuerza o conjugar todo en una planificación anual?


Sin embargo en la mayor parte de estas investigaciones los resultados obtenidos no son concluyentes y/o no se ajustan a las características del deporte.

¿Alguna vez os habéis parado a observar las características de los sujetos de un estudio?
Se suelen cometer errores del tipo que todas las personas investigadas tienen el mismo nivel por lo que los resultados solo sirven para esas prestaciones concretas y no de forma específica. El baloncesto es mucho más global.

Otras veces el ratio de edad es muy amplio con lo que al ser heterogéneo pierde validez.
No se comparan resultados físicos entre grupos investigados o con un grupo control para ver la evolución, es decir, el grupo que podría definirse como normal en la población.

No se tiene en cuenta el proceso de formación del jugador, sin valorar las diferencias de desarrollo entre jugadores de una misma liga. Y así un largo etcétera también con otros elementos investigados.

De esta forma podemos decir que hay muy pocas investigaciones altamente fiables y reproducibles para el entrenamiento físico deportivo.
Por este motivo no me gusta hablar de la preparación física como ciencia. Esto es algo destinado a otras áreas.

En un laboratorio médico-biológico se sabe que siempre que se mezclan los mismos dos componentes se produce una respuesta determinada. Y al ser así se desechan, a veces, otros elementos que conllevan la reacción contraria.
En el deporte y en el baloncesto no es así. Me explico.

Solo podemos llegar a conocer los resultados del trabajo realizado. Así muchas veces nos alegramos por la mejora de nuestro deportista y en extensión del equipo, pero ¿Cómo habría funcionado el jugador con otro trabajo distinto?

Esto es algo que no tiene respuesta ya que no se puede retroceder en el tiempo y hacerle otra planificación para compararla. Lo hecho, hecho está. Y de hacerle ese trabajo distinto al año siguiente no serviría de parangón ya que el sujeto habría variado morfológicamente después del tiempo transcurrido.

Pero es que incluso el mismo trabajo en un deportista no produce los mismos resultados un día que otro. Por no hablar que el mismo trabajo es eficaz para unos sujetos y no para otros aun con la misma relación de patrones fisiológicos.

Por todo esto la preparación física, a mi modo de ver, no es una ciencia.


A mí me gusta hablar de entrenamiento deportivo. Prefiero definirlo como un proceso pedagógico global (el sujeto aprende y luego puede llegar a enseñarlo), en el que el deportista mejora a niveles técnicos, tácticos, físicos y psicológicos (no solo se mejora en el gimnasio, también con juegos y ejercicios en pista), con una planificación basada en los conocimientos científicos (investigaciones competentes) para finalmente lograr el mayor rendimiento deportivo posible.

A partir de aquí vendría la pregunta. ¿Y como consigo el mayor rendimiento?

Esto es algo muy complejo y de lo que os hablaré en los próximos capítulos. Nos sumergiremos en el mundo de los componentes físico-fisiológicos relacionados con el baloncesto. Su definición y en qué medida afectan a nuestro deporte. No es poco.


Os espero.


Próximamente será publicado en http://baloncestotecnico.es


Texto: Sobre la Bocina
Fotos: Google.images