martes, 16 de marzo de 2010

Aquellos días| Cuando fuimos los mejores

Hoy estreno una nueva sección. Aquellos días tratará sobre esos partidos que marcaron mi infancia. Una mirada retrospectiva al baloncesto que me vio y vi crecer.

Hoy nos remontamos al año 1991. Lo recuerdo con la ilusión que irradia a un niño, aquella ingenuidad implícita propia de mi edad. Todas esas reglas del juego. ¡Muchas ni las conocía!, pero despertaban mi asombro y mi admiración por lo que tenía delante de mí.

Recuerdo aquel televisor Radiola de no más de 14 pulgadas, su antena que no daba más que interferencias y, sus ocho canales para sintonizar, de los cuales en mi casa solo usábamos cuatro.

Recuerdo la habitación pequeña pero acogedora y sobre todo aquella oscuridad inusitada. Y allí, rodeado de todos esos elementos estaba yo, tumbado en el sofá disfrutando de aquellos años; de aquellos días.

El 26 de Marzo de 1991 se disputó la final de la Recopa entre el PAOK Salónica y mi querido y padecido CAI Zaragoza.

El conjunto heleno contaba en sus filas con el mítico pívot Panagiotis Fassoulas. Con el internacional heleno formaban la columna vertebral del equipo los tiradores Bane Prelevic y John Korfas - un hombre con un lanzamiento letal que ejecutaba a una mano -, además de uno de los jugadores norteamericanos con mejor cartel en Europa: el sobrio Ken Barlow. A partir de ahí, escasos recursos adicionales. Aguerridos jugadores como Papahronis, Stavropoulos, Makaras, Ioanou o Bodouris.

Sin embargo por aquel entonces, “mi equipo” contaba con uno de los mejores planteles de jugadores nacionales en la ACB (los hermanos Arcega, Quique Andreu, Ruiz Lorente, Paco Zapata y los pujantes Hernández y Murcia), además de una pareja norteamericana de lujo: el tirador Mark Davis (el máximo artífice, con sus 44 puntos anotados en la final, de la Copa del Rey conquistada por el CAI en 1990) y Kevin Magee, el idolatrado jugador que regresaba, tras 6 exitosas temporadas en el Maccabi de Tel-Aviv (donde, por cierto, coincidió con Barlow). Todos ellos dirigidos por el “sheriff” Manel Comas.

Los prolegómenos del encuentro ya predecían lo que se iba a vivir en la cancha. Aficionados helenos intimidaron y coaccionaron a seguidores del CAI Zaragoza, llegando a robar, a punta de navaja, entradas para la final. Para colmo, los aficionados que habían accedido al Pabellón Patinoire des Vernets superaban el aforo máximo del pabellón. Los seguidores del PAOK, ni cortos, ni perezosos, llegaron a ocupar, ante la completa pasividad de los miembros de los cuerpos de seguridad y orden público, el palco de autoridades.

Esta situación surrealista llevó a Boris Stankovic, entonces presidente de la FIBA, a tener que seguir la final desde la mesa de anotadores. En la introducción a la retransmisión llevada a cabo por TVE, Pedro Barthe nos dió a conocer el lamentable contexto en el que se iba a celebrar la final. Ante las propias cámaras de la Televisión española, el presidente del CAI, José Luís Rubio, se quejaba amargamente de la situación. Todo hacía predecir que el discurrir del encuentro iba a ser de todo menos normal. Los negros augurios, por desgracia, se iban a cumplir...

En un primer momento, los jugadores caístas aguantaron bien la presión, imponiendo su calidad al coraje griego. El juego interior maño trabajaba de forma efectiva, cargando de faltas a Fassoulas, referente del PAOK en la pintura. Por su parte, Fernando Arcega (17 puntos), Mark Davis (24 puntos) y Kevin Magee (17 puntos, jugando más de cara al aro que nunca) martilleaban con acierto el aro rival. Al descanso se llegaba con una ventaja de 5 puntos para el CAI (36-31).


Tras el descanso, llegaría el escándalo. Las faltas de Fassoulas y de Papahronis (cometió una personal sobre Davis que rozó la agresión física) enervaron a los, ya de por si, calientes seguidores del conjunto heleno, que empezaron a lanzar todo tipo de objetos (la mayoría monedas) a la cancha que obligaron a la suspensión del encuentro. El gigante Fassoulas, en un gesto que le honró, intentó tranquilizar a las hordas helenas, micrófono en mano, desde el centro de la pista. No lo logró del todo, pero, al menos, hizo posible poder finalizar el encuentro.

Ya nada fue igual. Los de Comas sucumbieron a la presión y, después de varios errores fruto de los nervios, acabaron cediendo ante el infierno vivido contra el equipo heleno, que tuvo en Bane Prelevic a su máximo anotador con 31 puntos. Fue entonces cuando se desató la locura: invasión de campo, el trofeo pasando de mano en mano (los aficionados con buena memoria recordarán la imagen del capitán Fassoulas sonriendo con el Trofeo, literalmente destrozado, en sus manos). Lógico epílogo a una de los pasajes más negros del baloncesto europeo contemporáneo.

Desde Zaragoza se recuerda aquel partido como la vez que más cerca estuvimos de conseguir un título europeo. La sensación que dio nuestro equipo fue de ser superior al rival y eso fue suficiente para nosotros.



Hoy, cuando se van a cumplir 20 años de aquello estamos jugando en LEB. Tuvimos que vivir la desaparición del antiguo C.B. Zaragoza un 4 de Julio de 1996 vendiendo la plaza al Baloncesto Valencia por problemas económicos. Después surgiría un nuevo proyecto en 2002; Basket Zaragoza S.A.D. tenía como objetivo ascender ese mismo año a ACB y acabamos disputando el playout de descenso. Al final fueron seis largos años hasta conseguir el ansiado ascenso para volver de nuevo al año siguiente a la 2ª división del basket nacional.


Por este motivo, citando al gran Loquillo, entenderéis mi nostalgia por aquellos días “cuando fuimos los mejores”.



Un día leí que si la vida fuera justa debería ir desde la vejez hasta la niñez.

Qué razón tenía.


Texto: Sobre la Bocina/Solobasket.com
Fotos: google.images
Vídeo: youtube.com

4 comentarios:

  1. Al día siguiente tenía examen de física y tenía que estudiar, pero no me perdí el partido. Aquel CAI era la leche. La historia ha dejado en gran lugar a todos los integrantes de aquella plantilla, desde los hermanos Arcega al gran Joaquín Ruiz Lorente (todavía te recordamos en Cantabria!!!) pasando por Mark Davis o Manel Comas. Qué grandísimo equipo y qué buenos recuerdos. Gran post.

    Un saludo!

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  2. Muy buen post! Vaya robo! La imagen de Fassoulas con el trofeo en dos trozos la tengo grabada como si fuera ayer mismo. Pensaba:"que cafres hasta han roto la copa". Gran ocasión perdida por el CAI. Espero que pronto esté en el lugar que le coresponde en el panorama baloncestístico.

    Un saludo

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  3. Han pasado muchos años, perecia que era lo peor que nos podia pasar, pero aun nos quedaba por delante ver desaparecer a aquel equipo y estar huerfanos durante 6 largos años y otros tantos intentando volver a la ACB.

    Parece tan lejano aquel partido...pero lo peor es que parece aun más lejano repetir algo parecido.

    Saludos,

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  4. Cuando fue el decimoséptimo aniversario,yo escribi esto
    http://alrededordelbasquet.blogspot.com/search?q=17+a%C3%B1os+de+la+final+ginebra

    espero os guste.

    saludos

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